miércoles, febrero 21, 2007

LUPÍN Y SU AVIÓN




Si hay algo que encoleriza la mansedumbre del presidente Kirchner es la inoperancia de sus propios acólitos. Conciente de las limitaciones, no les exige más del mínimo necesario para que cuando arriba a su fortaleza en El Calafate no tenga que seguir sufriendo más sobresaltos de los que habitualmente lo tienen acostumbrados los periodistas y funcionarios disidentes. Timorato de lo que pueda llegar a salir a la luz invierte tiempo y dinero en garantizar el mutismo que siempre existió en Santa Cruz.
Últimamente las cartas de la fortuna le avizoraban perturbaciones, molestias, pequeños pero fastidiosos inconvenientes.
El fin de semana cuando decidió arribar a su chacra en la villa turística, más de uno escuchó sus gritos por todo el avión (tango 01) cuando se enteró que en su pista privada (el aeropuerto Internacional de El Calafate) no podía aterrizar por “fallas técnicas”.Él y toda su comitiva tuvieron que reprogramar el vuelo y trasladarse desde Río Galleos más tarde en el Tango 02.
“Un trago de su propia medicina” dijo un empleado del aeropuerto “nosotros vivimos en medio de las mismas justificaciones y no queda otra que aguantar. Alguna vez le tenía que tocar al pingüino emperador”

Juliana Lasagno
julianalasagno@gmail.com

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